¿Cuáles historias revelan el lado humano de selecciones y jugadores? Cada día del torneo surgen varias. Comparto algunas. Agregue usted otras con las que se identifique, porque es capaz de reconocer en los demás aquello que también da sentido a la vida propia.
«Vozinha». Al recibir el trofeo de mejor jugador del partido entre Cabo Verde y España, agradeció el apoyo de su madre y lamentó no tenerla a su lado por motivos económicos y de visa. Su autenticidad conmovió voluntades. Gracias a ello, doña Ana Cándida, humilde empleada doméstica, pudo viajar para acompañarlo y celebrar la clasificación.
Este «embajador» de un país con poco más de 500.000 habitantes, del que sus seleccionados hablan con profundo orgullo, nos recuerda que el éxito adquiere mayor significado cuando se comparte y se atribuye también a quienes hicieron posible el camino.
Jérémy Doku. «Si me preguntas qué quiero, mi respuesta es que nadie quiere perderse el nacimiento de su primer hijo», afirmó el jugador belga. Pese a las críticas y con el respaldo de su técnico y compañeros, dejó la concentración, cruzó el Atlántico, acompañó durante dos días a su esposa, Shireen Raymond, vio nacer a Praise y luego volvió a la selección.
Doku nos recuerda que la persona siempre está por encima del personaje. Eligió estar plenamente presente en un momento irrepetible para su familia. Lo demás podía esperar.
Julián Quiñones. El autor del primer gol del Mundial 2026 había recibido críticas, cuestionamientos y ofensas cuando se anunció su nacionalización y convocatoria a la selección mexicana. Sin embargo, este colombiano eligió representar los colores del país de su esposa y de su hija, movido por la gratitud y el arraigo hacia una nación que lo valora.
La pertenencia trasciende el lugar de nacimiento. Francia, por ejemplo, suele llegar como favorita a estos torneos, y buena parte de sus jugadores son hijos de inmigrantes. Sin renunciar a sus raíces, Quiñones y muchos otros representan la integración: la capacidad de aportar donde uno se siente bienvenido y es recibido con apertura, confianza y respeto.
Jorge Luis Pinto. Líder de la proeza de Costa Rica en Brasil 2014. Mi compañero en tres cuerpos técnicos escribió una página memorable del fútbol “tico”. Algunos lo calificaron de «duro y autoritario», como si el rigor y el autoritarismo fuesen lo mismo. En una entrevista en el Mundial 2026, al recordar la hazaña, el “duro” terminó conmovido hasta las lágrimas.
Cuando el propósito es grande, el conocimiento profundo, el trabajo exigente, la audacia, la disciplina y la sensibilidad acompañan a quienes, como Pinto, dejan huella al superar creencias limitantes y adversidades. Vozinha, Doku, Quiñones y Pinto: el lado humano del fútbol es, al final, lo que da sentido a un Mundial. ¿Qué otros ejemplos del deporte inspiran su vida y la de su empresa?
