Columna # 964: “Crecimiento: lecciones desde el Mundial 2026”

Todo cambio desafía tradiciones, formas de hacer las cosas e incluso preferencias. Algunos lo respaldan, otros lo cuestionan, pero todos terminan viviendo sus consecuencias. El Mundial de Fútbol 2026 ha impulsado transformaciones que dejan valiosos aprendizajes.

CRECIMIENTO. Durante 24 años compitieron 32 selecciones finalistas. Cuando se anunció que en 2026 habría un aumento del 50%, las dudas afloraron entre algunos analistas. No obstante, este salto no parece haber mermado la identidad del torneo, el espíritu que se vive en los estadios, la atención del planeta ni, mucho menos, el entusiasmo de los aficionados.

Quizás esto despierte la audacia de algunas empresas para crecer mediante nuevas estructuras, procesos actualizados, una cultura organizacional consistente, incorporación ordenada de talento y una planificación minuciosa. ¿Está su empresa lista para crecer más?

SIMBOLISMO. El legendario Estadio Azteca, escenario de dos finales mundialistas (1970 y 1986), recordó que es posible innovar sin renunciar a la tradición. Mi paso por los cuerpos técnicos de Costa Rica (Aztecazo 2001), Honduras y L. D. Alajuelense me permitió conocer la intensidad, la pasión, la competitividad y el desafío que caracterizan este escenario.

Las empresas también tienen hitos, tradiciones y espacios físicos que pocos se atreven a modificar porque reflejan su identidad. Se puede crecer sin renunciar a las raíces. ¿Cuáles son los pilares culturales de su organización que fortalecen el sentido de pertenencia?

ALIANZAS Y PARADIGMAS. En el 2026, por primera vez, tres países organizan conjuntamente una Copa del Mundo. En el 2030 serán seis: Uruguay, como primer campeón y sede de un partido conmemorativo del centenario; Paraguay, en reconocimiento a la CONMEBOL, la confederación más antigua; Argentina, por haber sido subcampeón de la edición 1930.

A ellos se sumarán España, Portugal y Marruecos. Así, en el 2030 se jugará en tres continentes. Esta visión colaborativa, basada en compartir protagonismo, responsabilidades y beneficios, ofrece lecciones para organizaciones que aspiran a crecer.

NUEVOS PARTICIPANTES. Esta ampliación abre oportunidades. Por un lado, a debutantes capaces de sorprender a las tradicionales; por otro, a países que regresan al gran escenario con mayor convicción. En ambos casos, los beneficios trascienden lo deportivo.
Algo similar ocurre con las personas que aprovechan oportunidades para crecer y mantenerse vigentes.

Haber vivido procesos mundialistas desde adentro me ha permitido comprender mejor el precio que exige llegar a esta celebración: trabajo disciplinado, valentía para ajustar estrategias y equipos, y una alineación rigurosa de todos los actores vinculados a una selección, algo que, aunque parezca paradójico, suele ser lo más difícil de alcanzar.