Empresas y líderes conscientes

Según W. Churchill, “El precio de la grandeza es la responsabilidad”.  Grandeza que alcanzan los que trabajan en la gestión de sí mismos para estar en condiciones de liderar o ser parte de un equipo; también, para elevar el desempeño de este y conseguir un impacto relevante de la empresa en su ámbito de influencia. Esta triple gestión se conoce como “liderazgo consciente”.

En ocasiones, participo como conferencista en convenciones empresariales. En esos eventos, llama la atención que los temas incluyen un viaje que va desde la persona hasta el entorno, pasando por aspectos que determinan la productividad. Por ejemplo, Sofía Ltda. (operaciones en Bolivia y Argentina) reunió a 1250 personas con quienes varios especialistas compartimos charlas sobre la gerencia de uno mismo, del equipo y de la compañía. ¡Veamos para qué lo hacen!

La razón de estas iniciativas es la conciencia de los líderes de las organizaciones visionarias acerca de los tres pilares que, según varios autores, sustentan la sostenibilidad de su éxito: propósito, identidad y dirección. Por ende, participan proveedores, clientes, colaboradores y accionistas.

Las organizaciones que suman valor a la comunidad tienen un propósito superior: trabajar por el bien común y generar progreso. Este rige sus acciones y las lleva más allá de la simple obtención de ganancias. Por otra parte, poseen una identidad cimentada en valores sólidos, en una ética que trasciende el tiempo y los intereses particulares. Finalmente, imprimen una dirección clara a su rumbo estratégico, alineado con los otros dos pilares descritos. En pocas palabras, son conscientes de su razón de ser y del alcance de sus acciones.

Así, las personas que deseen enaltecer su empresa hasta ese nivel trabajan primero en sí mismas. Toman plena conciencia de sus estados emocionales, del efecto de sus actitudes, de la necesidad de alcanzar el más integral balance en su vida. Saben que creciendo harán crecer a otros. Escuchan con sabiduría y tolerancia, no se sienten jueces ni dueños de verdades, se conectan con sus más elevados principios al tomar decisiones. Viajan a su interior para conocerse, descubrirse y retarse a salir de las zonas de confort, es decir, se dedican tiempo a sí mismas.

Consecuentemente, forjar la disciplina de ver más allá de lo aparente les permite percatarse de sus virtudes y limitaciones, cultivar la flexibilidad y abrir sus mentes a la comprensión de lo que sucede a su alrededor y en los demás. Miran afuera para identificar lo esencial y regresan adentro para poder actuar con sensatez. Sus “antenas” mentales y emocionales les permiten “leer” lo que sucede en ellas, en su equipo, en la empresa y en el medio; conectarse con el “aquí y ahora”.

Las empresas se asemejan a sus dirigentes, de ahí que Churchill cale hondo en aquellos líderes conscientes de sus cualidades, de sus sesgos y de lo que los autorrealiza. Desde esas plataformas asumen la responsabilidad de mejorar lo que circunda sus organizaciones y más allá.

El término “liderazgo consciente” no es nuevo, la historia registra personajes que trascendieron al escuchar la voz más certera frente a las circunstancias del contexto en que se proyectan: la de su conciencia. Entonces, ¿se dispone usted a trascender?

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