Democracia, ¡te damos las gracias!

Los centros de votación cerraron a las 6 p.m. Dos horas después, a las 8 p.m. el Tribunal Supremo de Elecciones ya informaba el resultado. Nadie puso en duda la transparencia de los datos, todos aplaudieron la eficiencia y credibilidad del sistema. ¿Qué otras enseñanzas, aplicables en las empresas, se desprenden de las elecciones presidenciales de Costa Rica? ¡Veamos algunas!

Tradicionalmente, el día de las elecciones, la mayoría de los candidatos asisten con sus familias a una celebración religiosa. Se sientan en la misma banca de la iglesia y comparten con cordialidad. Otra costumbre es que, después del anuncio de los resultados, los líderes aspirantes perdedores llamen telefónicamente al ganador de la contienda electoral. Este, por su parte, aprecia públicamente ese gesto.  En la reciente, los dos candidatos que pasaron a la segunda ronda pactaron respeto mutuo, el cual se evidenció en diversos debates presidenciales. ¡Tolerancia!

Lo anterior fue replicado por los votantes, pues, a pesar de que las discrepancias eran profundas −incluso en el seno familiar y comunal−, no se reportó un solo caso de agresión física. Buena parte de esos desacuerdos se relacionaban con valores que unos y otros consideraban baluartes del país.

Los contendientes finales fueron dos políticos de 38 y 43 años. Ambos con menos de cuatro años de vida pública activa. Quedaron fuera de la segunda ronda los partidos tradicionales. Cuatro semanas antes de los primeros comicios, el ahora presidente escogido tenía solo un 6% de preferencia. A los dos “jóvenes” les auguraban remotas posibilidades de ser electos. ¡Perseverancia, determinación y fe en el proyecto, pese a tener el viento en contra!

 Conscientes de que un solo partido no resolvería los grandes retos del país, los dirigentes de las agrupaciones que no pasaron a la segunda elección crearon alianzas con el candidato de su preferencia. Bien sabemos que la política es el “arte de quien obtiene qué a cambio de qué”, mas fue alentador observar a líderes de tendencias opuestas acercándose para tender puentes de ideas y propuestas para bien del país, por encima de sus muros personales o ideológicos.

Dos funcionarios del Tribunal de Elecciones fueron vistos el día de la elecciones tomando café con militantes de un partido político: de inmediato fueron separados de sus cargos. El presidente de la República también debe reservarse cuál es el candidato de su preferencia. En muchas compañías, existe objetividad y neutralidad en la toma de decisiones que, a su vez, direccionan relaciones y uso de recursos. ¿Qué tal si más organizaciones adoptaran esas necesarias cualidades?

Las empresas no son una democracia en la que las mayorías deciden. No lo son ni deben serlo. Ahora, los valores internos son afectados por la cultura nacional anfitriona y el entorno, entonces, bien harían los dirigentes de nuestros países en “ojear” su ética política, en percatarse de que la esperanza de un futuro mejor se encuentra en la huella que imprimen hoy.

El sistema democrático de Costa Rica debe seguir madurando, los desafíos son enormes: la pobreza, la corrupción, la violencia contra la mujer, el déficit fiscal y el estancamiento en diversos campos. Según Al Smith, “Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”. Al día siguiente de las elecciones, el primer satélite tico −construido por estudiantes y profesores− fue lanzado al espacio. Lo que posibilita esos avances es la fe en el futuro de un país y de sus empresas.

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